Aaron Vivancos

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Con tan sólo 2 años dejó España y desde entonces aprendió a existir pegado a una maleta. Vivió en países como Canadá, Holanda, México o Reino Unido, pero el auténtico hogar de Aaron Vivan- cos está en el arte que corre por sus venas y que desde tan pequeño comenzó a moldear. Al igual que el resto de sus hermanos, los primeros pasos enlamúsica,ladanzaolasacrobaciasfueronde la mano de su padre: “la educación que nos dio, la disciplina y el impulso en creer que todo es posible eselsoportemásgrandequetuvimos”. Su maestría en el violín la adquirió en la Junior Simphony Orchestra de Amsterdam y en el Nederlands Bal- let Theatre inició su formación en danza clásica, con Rudolf Nuréyev o Mijail Barýshnikov como dos de sus grandes referentes.

“Desde el principio formar Los Vivancos fue un objetivo fijo en nuestra mente. Es algo que emprendimos todos unidos, con muchas ganas e ilusión”, explica. Cuando los hermanos deciden crear el grupo, Aaron tenía 25 años, pero hasta entonces ya contaba con una buena trayectoria profesional que le había llevado por Europa. Poco después de graduarse en el Conservatorio Profesional de Danza del Institut del Teatre de Barcelona, entró en el Ballet de Zaragoza como bailarín solista. Después, alcanzaría varios reconocimientos en el Scottish Ballet y la compañía Ballet des Jeunes d’Europe.

Aaron es un bailarín técnico, preciso y el- egante que mantiene un movimiento ordenado del cuerpo y de los pies en el escenario. En las salas de reuniones, su vena emprendedora brota de forma natural, disfruta llevando la supervisión general del grupo o coordinando los equipos de marketing y ventas. “Soy bastante meticuloso, me gusta hacer las cosas con tiempo, planificar… Puedo ser bastante intenso”, reconoce. Apasionado a partes iguales del mundo del espectáculo y del business, Aaron es consciente de la importancia de mantener viva la marca Vivancos cuando sus cuerpos de élite decidan una retirada justa: “Du- rante todo este tiempo he crecido muchísimo no solo como artista, sino también como empresario. Somos una empresa muy fuerte, llevamos nuestra propia administración, producción, booking con clientes, ventas…

Esto nos ha dado un know-how del negocio muy potente. Sabemos cómo movernos”. Con este es- píritu proactivo y siempre alerta que requiere ll- evar un negocio, no es de extrañar que el boxeo sea su tercera gran pasión: “me encanta ejercita- rme con este deporte. En el boxeo no hay excusas, estés cansado o no, tienes que levantar los brazos y luchar”.

Disciplina e inteligencia son las dos características que, para Aaron, conducen al éxito. En los nego- cios, en las relaciones personales, en el ring, en el escenario… “Cuando estudias y te preparas para algo, debes hacerlo de forma inteligente. Saber cuándo dar el 100%, cuándo descansar, manejar los tiempos… Si mantienes siempre la misma in- tensidad, explotas”.