Carmen del Conte

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La actriz Carmen del Conte vuelve a los escenarios con Escenas de caza, la última producción de Malditos Compañía. Tras el Max al mejor espectáculo revelación con Danzad malditos, Carmen se subirá al escenario del Pavón Teatro Kamikaze, del 6 de febrero al 18, con una desgarradora obra en la que interpreta a “una mujer anclada en su comunidad y que, pese a que no comparte muchas de sus costumbres, se ha dejado llevar por la masa para sobrevivir”.
Esta actriz de raza, sigue imparable 2018 con los rodajes de El método PIGS de Boris koslov, Volcánica, cortometraje enclavado en la segunda temporada de Indetectables, junto con Aitana Sánchez Gijón y Ana Otero. Será en marzo cuando retome las tablas para estrenar Post-Stella, Alda Lozano.

Dicen que de casta le viene al galgo y no podía ser menos en el caso de esta actriz a quien le rodea una familia de artistas. “Mi abuela vivió la guerra siendo una niña y su pasión era cantar. Le costó muchas palizas poder hacerlo, provenía de una familia de militares y en aquella época ser mujer artista era sinónimo de ser una fresca, por decirlo suavemente. Una vez casada intentó hacerse un hueco en la radio y en los teatros de su ciudad, Sevilla, pero los hijos fueron llegando y finalmente se quedó en casa volcando toda su pasión por los escenarios en mi madre, su única hija. Desde los 2 años en academias de baile y sin apenas tiempo para jugar, mi madre debutó sobre las tablas a los 14 años. Bailaba español y era una bestia. Yo aún recuerdo cómo de pequeña me quedaba embobada mirando cómo bailaba en cualquier fiesta. Era un espectáculo, todos hacían un corro alrededor de ella mientras ella bailaba como si estuviera sola. No podía sentirme más orgullosa. A mi madre le tocó vivir otra época curiosa, la del destape. Trabajó como bailarina en El Molino de Barcelona y protagonizó muchos reportajes de revistas que en aquella época emergían como la espuma. Llegó a ser portada del primer aniversario de Interviu en el año 77. Esta anécdota siempre me gusta contarla, cuando tenía 15 años escribí a Intervíu contando la historia de la portada. Yo jamás la había visto. El director de la revista, conmovido por mi carta, me llamó y me dijo que no podía enviarme una copia de la misma pero sí un poster con la foto de la portada donde aparecía mi madre, jovencísima, posando en lo alto de una tarta. ¿Cómo no me iba a picar a mi el gusanillo con éstas y más historias que tenía en casa?“.

Cuando llegué a Madrid a los 24 años formé la compañía La Xirgu, en honor a Margarita Xirgú. Mis compañeras Patricia Jordá, Ana Adams, Ana Astorga y yo creábamos obras propias junto al dramaturgo y director Antonio Morales. Todos acabábamos de llegar a esta ciudad con hambre de hacer cosas, de crear. Montamos cuatro piezas. Yo me atreví a dirigir una de ellas, Maravillosa Criatura, una obra que buceaba a través de la vida de Marlene Dietrich para desengranar a la mujer dentro del personaje.
Muy divertida esa época. Aprendí muchísimo del teatro y de la vida. Con los bultos de aquí para allá. Cuando teníamos un bolo parecía que estábamos de mudanza. En nuestras mini habitaciones alquiladas en el centro guardábamos la escenografía y el vestuario. Siempre de aquí para allá. Actuamos muchísimo, nos recorrimos bares y salas independientes, nuestro camerino era el almacén. Entre cajas de cerveza nos cambiamos y esperábamos para salir. Recuerdo la primera vez que actuamos en una sala con camerino… Las cuatro nos miramos y dijimos a la vez ¡Tenemos un camerino!! Hay mil anécdotas de aquella época y hoy en día cuando las recordamos lloramos de risa. Si me quedo con una imagen de esa época es de nuestra última obra, Chejov nos Salvará. Los ensayos coincidieron con la huelga general del 14 de noviembre de 2012. El título de obra pintado en un trozo de cartón, nos sirvió de grito durante la manifestación al que muchos se nos unieron. ¡Chejov nos salvará! La cultura nos salvará. A mí me ha salvado muchas veces”. Añade.