Cristo Vivancos

Cristo

La naturalidad hecha danza

 

Acróbata, músico, bailarín, pura fibra y energía subida al carro de las giras de lo que con mucho cariño recuerda que al fin y al cabo es ésto lo que desde pequeño se estaba cociendo a fuego lento desde el imaginario de su progenitor. Cristo, el tercero de los más mayores o el cuarto de los más pequeños en esta saga de artistas que son Los Vivancos, vive con mucho cariño el dulce momento por el que está pasando tras diez años de duro e intenso trabajo con sus hermanos. “No parecen diez años, la verdad es que parece la mitad de tiempo. Ha sido un sueño y cuando vives algo que sueñas, el tiempo se pasa volando”, comenta.

Cristo es el que aporta la naturalidad y el clasicis- mo en los movimientos de cada espectáculo que conforman, ya que sus raíces se basan en el ballet clásico. Sus pasos por las mejores y prestigiosas escuelas de danza como el “Quántico Independent School” o el “Nederlands Ballet Theatre” hasta que se gradúa en la especialidad de Danza Española y Flamenco en el Conservatorio Profesional de Danza “Instituto del Teatro” para posteriormente titularse en ballet por el “National London Studio” y finalizar siendo figura principal en el Scottish Ballet durante tres años, son sólo un reflejo de la perseverancia y disciplina de este bailarín.

Ya con 13 años tocaba el violonchelo con “Junior Sinpohony Orchestra of Ámsterdam”. “En estos últimos años he tocado la trompeta, la guitarra, el clarinete, el saxofón, y finalmente en Nacidos para bailar, me he decidido por el EWI porque es muy parecido al saxo pero más fácil de microfonar, además tiene muchos registros de sonidos”. Acróbata, músico, bailarín, pura fibra y energía subida al carro de las giras de lo que con mucho cariño recuerda que al fin y al cabo es ésto lo que desde pequeño se estaba cociendo a fuego lento desde el imaginario de su progenitor. Cristo, el tercero de los más mayores o el cuarto de los más pequeños en esta saga de artistas que son Los Vivancos, vive con mucho cariño el dulce momento por el que está pasando tras diez años de duro e intenso trabajo con sus hermanos. “No parecen diez años, la verdad es que parece la mitad de tiempo. Ha sido un sueño y cuando vives algo que sueñas, el tiempo se pasa volando”, comenta.

Cristo es el que aporta la naturalidad y el clasicismo en los movimientos de cada espectáculo que conforman, ya que sus raíces se basan en el ballet clásico. Sus pasos por las mejores y prestigiosas escuelas de danza como el “Quántico Independent School” o el “Nederlands Ballet Theatre” hasta que se gradúa en la especialidad de Danza Española y Flamenco en el Conservatorio Profesional de Danza “Instituto del Teatro” para posteriormente titularse en ballet por el “National London Studio” y finalizar siendo figura principal en el Scottish Ballet durante tres años, son sólo un reflejo de la perseverancia y disciplina de este bailarín.

Ya con 13 años tocaba el violonchelo con “Junior Sinpohony Orchestra of Ámsterdam”. “En estos últimos años he tocado la trompeta, la guitarra, el clarinete, el saxofón, y finalmente en Nacidos para bailar, me he decidido por el EWI porque es muy parecido al saxo pero más fácil de microfonar, además tiene muchos registros de sonidos”.

Muchos les consideran artistas de élite y cierta- mente este “apodo” no les queda grande ya que la disciplina diaria que se exige Cristo pasa por unas seis horas de entrenamiento al día y una rigurosa dieta pobre en grasas. “Nos entrenamos como auténticos deportistas ya que lo que hacemos so- bre le escenario es muy demandante físicamente. Tomo mis clases de ballet todos los días hora y media, luego voy al gimnasio un par de horas, para trabajar fuerza y musculación. Los ensayos son muy exigentes y diariamente estamos cerca de dos horas, si no más.

La dieta que llevo suele ser bastante sana. Nada de café ni té, arroces integrales, verduras, frutas, frutos secos, poca carne, nada de dulce, nada de bebidas alcohólicas y nada de sal. Desde pequeño me han criado así, por lo que no me planteo que siga una dieta si no que es más una forma de vida”.

Orgulloso del producto Vivancos, de lo que han formado, de sus hermanos, se proyecta en el futuro dando mucha guerra, “más viejos, con más canas, pero siempre unidos dentro del circuito artístico. Habiendo creado algo nuevo que haga historia, algo distinto por lo que nos recuerden”.

Por el momento no tiene un pero a ninguno de los tres espectáculos que han montado desde que nacieron como grupo, “el primero fue especial porque era el primero. Los nervios, la incertidumbre de cómo iba a ir, … Y este último, Nacidos para bailar, porque es diferente a los demás, porque ya hay un bagaje profesional y emocional que se proyecta en cada tramo del espectáculo”.