Josuá Vivancos

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La humildad de este bailarín, músico o prodigio genético, como otros le han llegado a llamar, es parte de su éxito. Judáh no quiere hacer historia, sólo seguir disfrutando del arte que le fue otorgado al nacer junto con sus hermanos y seguir creando belleza allá donde haya un escenario que les deje desplegar su grandeza.

Tras titularse en la Quántico Independent School, la escuela multidisciplinar que fundó su padre en Canadá donde estudió violín durante 10 años, Josua ingresa en la prestigiosa escuela de dan- za del Ballet Theatre de Holanda y con 18 años recorre EE.UU. como primer bailarín de la Com- pañía Nacional de Arte. Junto a sus hermanos, se gradúa en el Conservatorio Profesional de Danza de Barcelona e inicia una apoteósica carrera individual como bailarín solista en la compañía contemporánea y neoclásica Nafas Dance y más adelante como primera figura en la compañía Ballet Teatro Español, donde gira por todo el mundo. “Parece que ser artista es un chollo y todo son aplausos, pero es duro. Implica hacer muchos sacrificios y no tener una vida estable, tanto emocional como física. Pero es lo que amo”.

Cuando se cumplen 10 años de Los Vivancos, Josua reconoce que ha sido “un suspiro” y sale con las mismas ganas al escenario que el primer día. “No soy de hacer rituales. Cuando suena la prim- era nota cambio el chip, y una vez termina el espectáculo siento euforia. Siempre nos decimos ‘¡este ha sido el mejor espectáculo que hemos hecho nunca!”. Josua no recuerda una sola actuación en la que el público no se haya levantado: “en Emiratos Árabes las mujeres se subían el burka para silbar; en China muchos lloraban… Cuando el propio artista siente de manera real e intensa, conecta con el público”.

Precisamente esa conexión es otra de las grandes cualidades de Josua: “Soy bastante creativo y en- tiendo bien lo que le gusta al público”. El espectacular zapateado acrobático boca abajo que re- alizan en Nacidos para Bailar, fue cosa suya. “Para sorprender a la gente no podemos competir con la espectacularidad de Marvel o Disney. Lo que tenemos que darle al público, al ser un show en directo, es la energía, la entrega”, afirma Josua. Esa energía no solo nace del sentimiento, también de la inteligencia para administrarla: “como llevamos toda la vida tan involucrados en el ejercicio físico conocemos muy bien lo que necesita cada uno en su cuerpo: comer bien, dormir bien…”

En este punto de su trayectoria profesional, le apetece probar cosas nuevas, pero siempre bajo una premisa: “de pequeño me enseñaron que no tienes que hacer lo que quieres, tienes que querer lo que haces”.