Judah Vivancos

judah vivancos

Pura energía dentro y fuera del escenario

“Judah es la chispa que desencadena la creatividad dentro de la hermandad de Los Vivancos”, y razón no le faltaba a este periodista hace años atrás cu- ando le entrevistó por su primer espectáculo, “Sie- te hermanos”. Es el segundo en discordia de Los Vivancos, pero quién lo diría, parece el pequeño, tal vez por su inagotable energía o por la mirada aún pizpireta de ese niño que aún no quiere abandonarlo. Como todos sus hermanos, Judáh recibió una educación casi soviética, sumamente disciplinada, música, danza, gimnasia deportiva y artes circen- ses, y ello le sirvió para granjearse una gran car- rera profesional antes de llegar a unirse hace diez años a esta agrupación artística. Junto con sus hermanos estudió en el “Quántico Independent School” (Vancouver).Varios son los premios que le han reconocido su labor artística como el premio al “Mejor Violonchelista” por el “Kiwanis Music Festival”, (Canadá) el “Primer Premio” en el “Concurso Coreográfico de Ribarroja” y el “Premio por Coreografia” en el “VI Certamen coreográfico de Castellón de la Plana”.

Entre sus maestros encontramos grandes figuras del flamenco como Manolete, Ciro, Manuel Núñez o María Magdalena. Dentro de sus logros profesionales están ser solista y coreógrafo del espectáculo de danza “FlamenKos”, solista en la producción “Aires del Sur” de Manolo Carrasco, o en la compañía de danza “Somorrostro” dirigida y coreografiada por Javier Latorre, o con la bailaora de flamenco Sara Lezana en “Delirios del Quijote”. Ha sido bailarín principal en la producción flamenca de “Vania Producciones” recorriendo con gran éxito Colombia durante la “Semana Internacional del Flamenco”.

Judah no siente la inmortalidad como la sentía en su segundo espectáculo, Eternum, él no ansía el hecho de hacer historia en el mundo del arte, como bien dice “yo no quiero hacer historia, quiero vivirla”. Vive en el presente y lo vive de forma intensa, es un hombre de compensaciones, sin grandes am- biciones, disfruta su momento. “Lo que ahora vivo es un sueño hecho realidad. Miro hacia atrás y siento que he llegado más lejos de lo que nunca pensaría que llegaría. He visitado más de 40 países gracias a esta carrera. Mirar hacia atrás sólo me hace decir gracias”. Sabe bien que nadie le ha re- galado nada, que las cosas hay que lucharlas y ser excelsos es una de sus máximas. Trabajar con sus cinco hermanos ha sido para Judáh algo natural, casi una continuidad de su infancia, de su adoles- cencia y ahora de su madurez.

“Los principios los recuerdo con mucho cariño porque cuando terminamos el conservatorio decidimos crear nuestras carreras de forma in- dividual en compañías diferentes. Cuando nos juntamos la cantante pop francesa Mylene Farmer nos dio la oportunidad de coreografiar una de sus giras, este fue el momento en que nuestro nombre comenzó a despegar”. Pero no todos tienen la misma fortuna que estos “ángeles profanos”. “Hay que ser inteligente en esta vida y mucho más con esta carrera”.

La humildad de este bailarín, músico o prodigio genético, como otros le han llegado a llamar, es parte de su éxito. Judah no quiere hacer historia, sólo seguir disfrutando del arte que le fue otorgado al nacer junto con sus hermanos y seguir creando belleza allá donde haya un escenario que les deje desplegar su grandeza.